viernes, 30 de junio de 2017

Lamentaciones





Lamentaciones


Veo las amarras que sujetan mis manos.
Siento los grilletes que me sofocan desgarrando mi piel.
Estoy cayendo al abismo.
Fulminante y con mis brazos abiertos.
Y aunque quisiera que mi realidad fuera otra.
Nunca voy a descifrar el enigma que me mantiene encerrado.


Lejos de aquellos que alguna vez me amaron.
Y que optaron por ignorarme, 
obligándome a desaparecer en el silencio.
Siento como mi corazón los reclama 
ahogado en un dolor que jamás quise
Pero que Dios permitió desde su placentero sitial.
Abandonando mi alma a la nada


No siento la sensación del paso del tiempo
Ni su silenciosa espada penetrando mi tuétano
Mientras mi membrana se agrieta imperceptible y enmudecida. 
Entrego cada gota de mi sangre
A ese péndulo pertinaz
Que me condena a una muerte lenta pero segura. 


No me siento alfarero de mis sueños.
Ellos siempre me sorprenden dormitando…
Y me muestran aquello que ya no es.
Para que sepa que jamás será. 


Y el lamento silencioso…
Esa alma que se desgaja mientras la mirada sigue inerte.
Ese ser que se revuelca a mi lado 
como una sombra embriagada 
en la locura más caótica.
Mientras mi cuerpo permanece exánime. 
Es aquello que es.
La realidad tras la máscara ingrata.
Mi verdadero espíritu.


El viento sujeta mis pensares
Pero se lleva algunas memorias con él. 
Y sé que mi vida se extingue velozmente. 
Como un destello moribundo en la distancia.
Un relámpago en el desierto, en medio de la noche.
Una lágrima que no llegó a formarse. 
La vida se diluye en recuerdos
Se fue hace mucho tiempo.
Y nosotros…
Nosotros solo somos tristes proyecciones
de lo que nunca pudimos ser.



                                                                              Luis Sadra.
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