jueves, 22 de junio de 2017

El delirante en el hospicio.




El Delirante en el Hospicio.


Necesito alguien que me escuche.
Que no me dé su opinión. 
Que me cobije
pero que no me trate como un ser débil.


Alguien que me sienta.
Que se afirme a mi lado y haga todo por descubrirme
Pero sin decir una sola palabra.
Que de vez en cuando suspire con mi alma.
Que naufrague junto a mí, mientras lloro
un océano de lágrimas.


Quiero alguien que no pregunte.
Que me juzgue si quiere,
pero sin quebrantar el silencio.
Porque las situaciones de la vida…
Los laberintos de la realidad
Son exageradamente confusos
y no quisiera estar solo mirando 
aquellas extrañas paredes que me encierran.


Mis razones son cuestionables, pero ciertas.
Y si me pusiera otra vez explicar todo desde un principio,
sería una historia muy larga
para un tiempo muy corto.
Necesito quien me preste su lógica…
Su sensatez por un instante
sin considerarse irrumpido.


Yo soy el delirante en el hospicio.
El que toma un atajo para llegar a ningún lado.
El que intenta encontrar el sentido a algunos hechos.
Yo soy el fabricante de fábulas
que finge escribir día tras día
su propia fábula.


Y sigo sin comprender el dolor.
Metiendo en tarros la angustia de años
Apilando en estantes de barro,
la desidia de mi propia agonía.



                                                                       Luis Sadra.
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